
Cuando voy por el centro de la ciudad, cerca de las zapaterías más caras y exclusivas, me gusta ir despacito. Aprovechando la poca potencia de mi abollado Seat Panda del 85, reduzco todo lo que puedo la velocidad. Ignoro las pitorradas que me dedican los estresados que me rebasan con sus descapotables y disfruto mirando a las señoronas que cargan sus bolsas. Por su porte, intento averiguar la marca y el tipo de calzado que habrán adquirido. Imagino unos Ferragamo, Vuitton o Blahnik colocaditos en su caja y relucientes. Mis ensoñaciones me llevan a visualizarlas entrando en el restaurante más chic de la villa o acudiendo a la gala de un alto mandatario, lugares que yo jamás pisaré. No puedo permitirme comprarme unos Gucci o unos Prada, sin embargo, los toco cada día y para mí resulta igual de satisfactorio que tenerlos en mi armario. Desde pequeña siempre pensé que no hay mejor lugar para un zapato que un estupendo escaparate iluminado. Me equivocaba en eso como en otras tantas cosas de mi niñez. Por eso ahora trabajo en la mejor zapatería de la ciudad. Allí atiendo a esas mismas mujeres que jamás miran el precio de los artículos. Mientras les voy sacando cajas del almacén les sirvo una copa (algunas no tienen bastante y repiten). No las envidio, aunque me moleste observar que no aprecian las maravillas que adquieren. Sus ojos empañados por el alcohol no ocultan la infelicidad que arrastran. Mis zapatos se convierten en futiles tiritas para su alma. A esas son las que persigo a la salida. Son ellas las que me ayudan a convertir el zapato en objeto de arte. Ellas participan en una performance única e irrepetible . Porque ¿qué mejor lugar existe para exponer que una prestigiosa avenida? ¿En qué lugar destaca más la belleza de una buena sandalia que resaltando sobre el negro asfalto? Desgraciadamente, ellas no saben apreciarlo, mejor dicho, no pueden apreciarlo desde debajo de mi coche.
6 comentarios:
Justicia poética: no saben valorar lo que llevan puesto y tú, cual ángel vengador, te las cargas. Muy bien.
sabía que por algún lado iba a salir la venganza.
jajajaj encima con un cutre panda, pobres señoronas jajajja
Muy bueno, como siempre.
Espectacular Post si señorita.
Gracias, gracias y mil veces gracias tanto a los habituales como Un paseante y conxa como a los que recalan por primera vez por aquí como Super Target Me.
Un saludo para todos.
qué digna con tu panda, jajaja,
me ha molao.
llegué aquí saltando de blog en blog...y creo que dejo de saltar, me quedo aquí un ratito más...
Pues muchas gracias Lilit, espero que lo que leas te guste lo suficiente para repetir la visita.
Un saludo
Publicar un comentario en la entrada