
Hace mucho que me acostumbré a atender varios asuntos a la vez. Cuando entro por la puerta de la oficina, rápidamente todos se levantan y se me acercan. Algunos para consultarme esa operación a la que le faltan unos flecos para culminar, otros para recordarme reuniones vitales que debo destacar en mi agenda diaria y no faltan siempre aquellos que disimulan su inactividad y se levantan por inercia para confundirse con el bullicio. Éstos últimos suelen ser los nuevos, porque en mi agencia no duran mucho los zánganos improductivos. Podría permitirme el lujo de mantenerlos en su puesto de trabajo, pero no lo hago, para eso están las ONGs, yo pretendo ganar dinero, mucho dinero. Cualquiera de mis empleados sabe que, cada dos semanas, en uno de los huecos del día tendrán su paso por la picota. Nadie está excluído, nadie está a salvo. Si no me sirves te pegaré una patada antes que el reposo te hinche el culo.
¿Eres de los que piensas que el dinero no da la felicidad? Entonces eres pobre, seguramente no de esos que rebuscan en la basura y acuden a los comedores sociales. Quizás pertenezcas a ese nutrido grupo de los que pagan sus facturas y llegan asfixiados a final de mes o incluso puede que de tu exiguo salario llegues a apartar unas migajas que, presto, meterás en una cartilla de ahorros. Si te incluyes en las descripciones anteriores, lo reitero, eres pobre. Jamás conocerás el lujo. Si acaso, lo verás por televisión en algún documental o descubrirás su punta de iceberg en el escaparate de algún prestigioso comercio, pero olvídate de saborearlo como hago yo. Yo trabajo para poder disfrutar de todo aquello que te está vedado a tí, pobre que lees estas reflexiones.
No voy a presumir de mi ropa, mi coche ni mi casa. Eso sería vulgar, propio de un nuevo rico. Pero tengo todo lo que deseo, todo. No falta ningún artilugio en mi agencia, coche o en mi hogar. Estoy totalmente equipado. Tras un tumultuoso y ruidoso día, sé que me espera mi fantástica casa. Moderna, amplia y silenciosa. Quizás.... demasiado silenciosa.

8 comentarios:
vaya, tiene tanto de todo que tiene hasta soledad, y seguramente no deseada.
Porque la soledad deseada,mola.
El hombre solitario es una bestia o un dios
Aristóteles
no siempore se puede tener TODO, se nota que ese silencio es la falta de algo...al final el pobre es él..
me recordó a mucha gente...
está buenisimo.
saludos!
Great!
Ese tipo de personajes y de narraciones me encantan.
Un saludo.
Conxa, tú lo has dicho tiene tanto de todo...
Groucho, me apunto la frase de Aristóteles, buenísima.
Zuresh, a lo mejor es que como tiene tanto, no encuentra sitio para las cosas que importan.
Alejandro, más que un relato, es un mini-monólogo.
Me alegra que os haya gustado. Como siempre no puedo más que agradecer vuestro tiempo, comentarios y cariño. Un saludo.
Yo entro de lleno en lo de ser pobre, ains. Yo me apuntaría un poco frívolamente a lo de ser exitoso porque incluso me vendría bien un poco de silencio, que tengo unos vecinos que vaya tela...
"Eres tan pobre que sólo tienes dinero" escuché una vez. Aunque en otra ocasión también oí que "el dinero no da la felicidad, pero permite comprarte gran parte de ella".
Me quedo con la primera.
Saludos lelos!!!
Xarat y Victor, el tema es que lo difícil es quedarse con lo mejor de cada parte.
Muchas gracias por vuestra visita y vuestro comentario. Un saludo
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